Cuando Marte retrograda, la energía del cosmos parece dar un paso atrás, invitándonos a pausar nuestro impulso constante. Es un periodo para reflexionar sobre cómo gastamos nuestra fuerza vital en lugar de intentar forzar resultados en el mundo exterior.
Marte rige nuestra capacidad de acción, deseo, motivación y la forma en que manejamos los conflictos. Durante este tránsito, es fundamental evitar reacciones impulsivas, canalizar la frustración con paciencia y revisar tus estrategias antes de iniciar cualquier proyecto importante.